Algunos cristianos tienen cara de pepinos en vinagre, dice el Papa

Play Cristianos como pepinos en vinagre

Francisco en Sta MartaVaticano, 10 may 2013 (NR) .- En la Misa de este viernes 10 de mayo celebrada en la Casa Santa Marta del Vaticano, ha participado un grupo de trabajadores de Radio Vaticano acompañados por el director general, el padre Federico Lombardi.
El cristiano es un testigo de la verdadera alegría, la que da Jesús, afirmó el Papa Francisco en su homilía, en la que puso el acento en la actitud alegre de los discípulos entre la Ascensión y Pentecostés. “El cristiano es un hombre o una mujer alegre. Esto nos enseña Jesús, nos enseña la Iglesia, en este tiempo de forma especial”, reiteró el Papa Francisco.
“¿Qué es la alegría? ¿Es estar contento? No: no es lo mismo. Estar contento es bueno, ¿eh? Pero la alegría es algo más, es otra cosa. Es algo que no viene de motivos coyunturales, del momento: es algo más profundo. Es un don”.
Y prosiguió: “La alegría, si nosotros queremos vivirla en todo momento, al final se transforma en ligereza, superficialidad, y esto nos lleva a un estado de carencia de sabiduría cristiana, nos hace un poco tontos, ¿no? Todo es alegría…no, la alegría es otra cosa. La alegría es un don del Señor. Nos colma interiormente. Es como una unción del Espíritu Santo. Y esta alegría está en la seguridad de que Jesús está con nosotros y con el Padre”.
Para el Papa, el hombre alegre, es un hombre seguro, seguro de que “Jesús está con nosotros y con el Padre”. Pero esta alegría, se pregunta el Papa, ¿podemos “embotellarla” para tenerla siempre con nosotros? “No, porque si nosotros queremos poseer esta alegría sólo para nosotros, al final se estropea, así como nuestro corazón, y al final nuestra cara no transmite esa alegría sino la nostalgia de la alegría, una melancolía que no es sana”. “A veces estos cristianos melancólicos tienen más cara de pepinos en vinagre que de personas alegres que tienen una vida bella”.
“La alegría no puede quedarse quieta: debe caminar. La alegría es una virtud peregrina, afirmó. “El cristiano canta con alegría y camina llevando esta alegría”, dijo. “Es una virtud del camino, incluso más que una virtud, es un don: un don que nos lleva a la virtud de la magnanimidad -destacó-. Es una gracia que debemos pedir al Señor: la alegría.  “Pidamos al Señor esta gracia, este don del Espíritu: la alegría cristiana. Lejana de la tristeza, lejana de la alegría simple… es otra cosa. Es una gracia que hay que pedir”.

Marcar el Enlace permanente.

No se admiten más comentarios