En la Nochevieja, el Santo Padre llamó telefónicamente a un convento español de carmelitas descalzas

Play Saludo del Papa a Carmelitas de Lucena

 

Convento LucenaLucena (España), 4 Ene 2014 (NR).- “¿Qué estarán haciendo las monjas que no pueden atender?… Soy el papa Francisco. Las quería saludar en este fin de año. Voy a ver si más tarde las puedo llamar. Que Dios las bendiga.
Este fue el mensaje que las hermanas carmelitas descalzas del convento del Glorioso Patriarca San José, en la localidad de Lucena, Córdoba (España), escucharon en la Nochevieja del 31 de diciembre en su centralita telefónica. El mensaje, al que no le faltó una pizca de ironía, lógicamente causó un revuelo en el convento. La Hermana Superiora, sor Adriana, contó a medios de comunicación que en el momento de  la llamada telefónica estaban cumpliendo con su rutina de tareas cotidianas. “Nos dio mucha pena, pero como dijo que lo iba a volver a intentar, esperamos a ver si nos llamaba”.
Este convento es una comunidad de cinco monjas, tres argentinas, de Buenos Aires, una de Venezuela y la más joven de la misma localidad española de Lucena. Las tres monjas conciudadanas del Papa, a quienes conocía personalmente, eran  de barrios de Buenos Aires donde Bergoglio fue Arzobispo: sor Adriana del barrio Norte y las hermanas María Magdalena y María Isabel, del barrio de la Recoleta.
Las monjas porteñas vinieron a Lucena porque algunos de los conventos de España pedían ayuda para no cerrar y se ofrecieron. Sor Adriana comentó que en esa época, su Santidad ocupaba el cargo de obispo auxiliar de Buenos Aires. Al año de llegar, y después de 20 años que no ingresaba ninguna nueva religiosa, profesó una joven española de la misma ciudad de Lucena, Yolanda Amaya. Después le recomendaron que hablara con las hermanas venezolanas del Carmelo de Rubio y llegó la hermana María Jesús.
Y el Santo Padre, que tenía especial interés por conocer la situación del convento, que cumplió sus 400 años de fundación en 2012, volvió a llamarlas. Lo hizo poco antes de las 19:30 y allí estaban todas. Conversó con sor Adriana y con las otras cuatro religiosas a través del altavoz. La llamada del Papa tuvo una duración aproximada de 20 minutos. “Le contamos que estamos en un barrio de la periferia de Lucena, en donde a pesar de que lo pasan mal a él le quieren mucho”. Y el Santo Padre pidió  que a todo el pueblo le digan que el Papa les manda un saludo y su bendición” y les reiteró “No se vayan a olvidar, eh?”. Les preguntó si tenían la exhortación ‘Evangelii gaudium’ y, luego de bendecirlas a todas, prometió que les enviaría un ejemplar.
Esto que hoy es noticia por la notoriedad del Papa, es en realidad una historia cotidiana, de las tantas que se desarrollan diariamente en el mundo y que nunca llegamos a conocer; historia que nos muestra como la respuesta, la donación y el servicio, en este caso de estas religiosas que dejaron todo por seguir a Dios, dio sus frutos. Bien es cierto que no debemos esperar ver los frutos de nuestros esfuerzos,  pero hoy Dios nos ha querido mostrar el nacimiento de una vocación florecida en un convento que estaba muriendo,  y que la fe, la oración, la entrega, hicieron que donde enraizaba la muerte ahora haya brotes de vida.
Por eso, para nosotros, esto es noticia, Buena Noticia.
¡Feliz año nuevo!

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